Son varias las veces en las que me he preguntado donde están esos costaleros  que puedo ver en otras localidades, costaleros que superan los 35 años y que están en su mejor momento para ejercer su tarea debajo de los pasos, costaleros que brillan por su ausencia tras los faldones y que tan necesarios son para una buena evolución del mundo de abajo en nuestra ciudad.

“Ya estoy mayor”, “todo ha cambiado”, “no tengo tiempo”, entre otros muchos pretextos, son los que he recibido por respuesta cada vez que he preguntado a uno de esos costaleros “pre-retirados” por qué dejaron de  ser costalero, a mi entender, tan pronto.

Sin embargo, el pasado lunes fue para mi una sorpresa escuchar de un costalero que llevaba treinta años sacando su cofradía y que iba a hacer todo lo posible para cumplir diez años mas, comentario al que le devolví mi enhorabuena, ya que pienso que esos costaleros que deciden retirarse a edad temprana, pierden muchas vivencias que a su vez provocan que se pierdan enseñanzas para la gente nueva que viene, esa gente nueva que en décadas pasadas se vieron en la obligación de ser autodidactas para hacer su trabajo de la mejor manera.

En la actualidad vivimos el mejor momento de la costalería, ya que la posibilidad de realizar  relevos que puedan dosificar el esfuerzo, la mejoría de la técnica y el conocimiento de las herramientas, ofrecen una mayor garantía del trabajo a realizar, lo que permite disfrutar durante mas tiempo del trabajo mas bonito que tiene la Semana Santa.

Es por esto costalero que no debes alargar la “pisa” hacia tu retirada, es mejor que pidas menos paso, pues aun te queda mucho que ofrecer al Señor y a la Virgen, es mejor que pidas menos paso, pues aun te quedan años para disfrutar como costalero, pide menos paso, que es un privilegio ver el mundo a través de un respiradero, pide menos paso costalero, que aun te faltan por  trabajar las calles mas bonitas de tu recorrido.

 

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