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Alejandro Ivison Castaño.- Cuando ya prácticamente nos habíamos olvidado de los últimos actos vandálicos que sufrimos en nuestra ciudad en forma de pintadas en dos de nuestras iglesias, vemos ahora una nueva afrenta contra los cristianos, de mucha más repercusión que una simples pintadas. Me refiero, para aquel que no lo conozca, al cartel publicado en Valencia que muestra una imagen dos Vírgenes besándose, la Virgen de los Desamparados (Patrona de Valencia) y la Virgen de Montserrat (Patrona de Cataluña).
En resumidas cuentas, cualquier persona puede coger un spray de pintura y escribir cualquier cosa en una pared para que todos lo vean, ya sea contra de los cristianos en general, o contra una hermandad – o una junta de gobierno – en particular, de esto por desgracia en nuestra ciudad sabemos bastante.
También están aquellos que deciden sellar cerraduras, o aquellos otros a los que les molesta el toque de las campanas de la iglesia más cercana a su vivienda o negocio y deciden presentar una queja para acabar así con una antigua tradición.
El problema se agrava cuando estas personas se agrupan y deciden que la mejor manera de revindicar sus pensamientos y publicitar sus actos es hiriendo los sentimientos y faltando al respeto a millones de personas, a sabiendas de que, una vez más, volveremos a poner la
otra mejilla, volveremos a encajar otro golpe, y aquí no ha pasado nada.

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