Dos meses escasos han bastado para que el decreto emitido por Monseñor Mazuelos, haya hecho estragos en algunas de las agrupaciones parroquiales que venían trabajando en sus distintas sedes.

Es el caso de la Agrupación Parroquial del Santísimo Cristo de la Merced -extinta ya de hecho- corporación que ha dado por cerrada una etapa en la Parroquia de San Pablo.

Precisamente el pasado verano, este colectivo nos hacía llegar el boceto de la que sería su imagen titular, un hermoso Nazareno que iba a realizar el escultor hispalense Juan Manuel Miñarro. Los puntos destacados dentro del propio decreto en el que se hace hincapié en que no todas las agrupaciones tienen porqué llegar a convertirse en Hermandad de Penitencia y sacar a sus titulares a la calle, además del continuo cambio de párrocos con diferentes líneas de trabajo, han motivado a esta decisión que ha sentado como un jarro de agua fría en los agrupados.

El grupo -tras siete años de labor callada- seguirá trabajando dentro de la parroquia apoyando a otras realidades, pero volverán a convertirse en Asociación Cultural para procesionar en la jornada del Viernes de Dolores.

¿Era necesario está norma? ¿Caerán más agrupaciones? ¿Crecerá el número de asociaciones cofrades denominadas como “ilegales”?

He aquí que se plantea otro problema ahora y probablemente la solución la tengamos los propios cofrades en nuestras hermandades.

¿Verdad?

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