dc

Roberto Álvarez Martín.- ¿A qué estamos jugando? ¿De verdad todo vale? Lo que hacen algunos por una puñetera foto…Todas estas cosas, aunque acompañadas de algún otro improperio fueron las que pasaron por mi mente la tarde-noche del pasado lunes cuando, mientras se celebraba el tradicional traslado del Señor de las Cinco Llagas a su altar de Quinario, varios “fotógrafos” decidieron que los bancos de la Iglesia eran un lugar idóneo sobre el que ponerse de pie para sacar la “foto del año” que no era otra que el paso de esta imagen ante la del Cristo de la Expiración.

11053086_1019791458050096_1657606116552034823_n
Soy el primero al que le encantan los momentos “históricos”, estampas como la del pasado Lunes del Señor de la Vía Crucis ante el Cristo son instantáneas que raramente puedan ser repetidas pero bien es cierto que no todo vale, no podemos olvidarnos que estamos en un lugar sagrado y que no es lógico el ponerse de pie encima de un banco de la Iglesia.
Todo aquel que siga esta página puede saber perfectamente que esta no es la línea de mis artículos pero necesitaba expresar mi descontento con esta conducta y para ver si así podemos evitar que situaciones como esta vuelvan a repetirse, y ya que estamos, aprovechamos para denunciar otras situaciones que podemos ver de manos de los “fotógrafos cofrades” que pululan por nuestra ciudad:
Por un lado la manía que algunos han cogido de comprarse un monópode para utilizarlo cual pértiga levanta cables para elevar su cámara y obtener una instantánea mucho más cercana de la imagen a retratar, sin importarle las personas que puedan estar detrás observando a la imagen o haciendo una foto con su cámara o móvil, mientras él tenga su buena foto, qué más dan los demás.

Traslado Cinco Llagas al Altar 233
Por otro lado, las sayas, túnicas y mantos no son un lugar de apoyo para realizar una foto. ¿Por qué digo esto? Porque últimamente hay ciertos aficionados a la fotografía que optan por esta “forma” de fotografiar a nuestras imágenes, pegando sus cámaras a la talla y echando la foto encima de una saya o un manto bordado. Lo peor es que luego estas personas se molestan si alguien le llama la atención desde la Hermandad.
Por último, no quiero perder la oportunidad de señalar otra práctica extendida ya a muchos cofrades en general que consiste en acercar nuestro teléfono móvil lo máximo posible a la imagen que queremos fotografiar, obteniendo finalmente una foto que resulta hasta fea por la leve deformación que produce el pequeño objetivo de nuestro terminal. Por favor, seamos serios, no es necesario poner el teléfono a 5 cm del rostrillo de una Dolorosa para obtener una foto.
En fin, espero no volver a escribir sobre temas así porque me gustan más otro tipo de artículos pero no quería perder la oportunidad que me da este medio para expresar mi malestar con la actitud de estas personas, esperando que esto sirva para concienciar a algún que otro cofrade.

Comments

comments