Alejandro Ivison Castaño.- Un año más llega diciembre, ese mes que muchos esperan con entusiasmo y alegría porque se acerca la Navidad. Pero antes de la Navidad, llega el Adviento, ese tiempo que a los cristianos nos sirve como preparación en la esperanza y arrepentimiento de cara al nacimiento del Señor, a la Navidad, y que a la vez abre el curso litúrgico de la Iglesia.
Pero en ésta vorágine de sentimientos que nos trae la Navidad convendría mirar a nuestras Hermandades y parroquias y preguntarnos, cómo afrontamos el Adviento, cómo nos preparamos para la llegada de la Navidad, cuántas de las Hermandades y Parroquias organizan un retiro de Adviento que sirva a los hermanos, fieles y devotos para prepararse de cara a la Navidad.
Sabemos que es una época del año que es motivo de fiesta y alegría, de ahí que las hermandades se preocupen por organizar una zambomba – o varias – que sirvan como motivo de celebración y por supuesto ayude a la economía de las hermandades que tanto lo necesitan. Es obvio que las zambombas son una importante fuente de ingresos para las
hermandades que sirven para colaborar en obras de caridad, para ayudar a hermanos que lo necesiten, para mantener y aumentar el patrimonio, y para muchas otras cosas. Pero no debemos ni podemos quedarnos ahí.
Y no debemos quedarnos ahí porque después nos encontramos con jóvenes – y no tan jóvenes – en nuestras hermandades que no saben que significado tiene el Adviento, jóvenes que pasan estas fiestas de zambomba en zambomba, viviendo estas fechas con alegría pero con indiferencia y haciendo que pase desapercibido este tiempo de
preparación a la Navidad.
Quizás las hermandades deberían aprovechar estas fechas para preocuparse más por la formación de sus hermanos. Sería una buena ocasión para organizar retiros de adviento y formar a los hermanos y devotos para que puedan prepararse de la mejor manera posible de cara a las próximas fechas navideñas.
En pocos días llegará la Navidad. ¿Estamos preparados?

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