Sin más pesquisas que las que últimamente pululan alrededor de la ciclogénesis cofradiera, con los previos a la feria como antesala de la explosión diluviosa de lo real, se nos muestra la realidad imperiosa de lo extraordinario.

Resulta curioso que el marcaje de las claves introducidas en una normativa, no se transfieran por derecho en la verdadera resolución de lo descrito como un parecer sin marcha atrás.

Habría que preguntarse si el rasero es el mismo para todo el mundo o la popularidad y el biencae sobrepasa los límites de lo que se pueda pensar.

Habrá que leerse el libro verdes al revés, que lo mismo así es entendible…

 

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