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Manuel Jesús Elena Hernández.-El pasado lunes , cuando la noche comenzaba a hacerse presente tras la visita semanal al Señor de las Tres Caídas, tuve una conversación por teléfono con un amigo cofrade, amigo que mientras hablaba conmigo realizaba las tareas que como secretario de su cofradía tenia la obligación de cumplir. Al comentarme sus quehaceres como secretario empezamos a numerar todas aquellas labores que se dan en las cofradías para que todo vaya a buen puerto, tanto en estos días en los que todo esta mas cerca, así como en el resto del año.
El trabajo es aquella actividad u ocupación que puede realizarse con un fin concreto, pudiendo ser o no ser asalariado, aunque al parecer, la palabra trabajo es un concepto que no es de agrado para un sector de las cofradías, pero lo que es indudable es que existen muchísimas personas que trabajan para la Semana Santa.
Dicen que el trabajo dignifica, y podemos encontrar una gran variedad de trabajos que hacen mas digna aun así cabe, a nuestra Semana Santa. Trabajos hay muchos, y todo trabajo que se intenta realizar de manera correcta suma valor a nuestra Semana Santa, acercando a Dios a todas aquellas personas que ven pasar nuestras cofradías, haciéndose sentir muy cerca de Dios a todas aquellas personas que en pequeñas parcelas desarrollan su trabajo por la Semana Santa y las cofradías.
La plata que con esmero limpia el mayordomo para que luzca la Virgen como merece, el dorador que cuida su trabajo para el mayor esplendor del paso de Cristo, el secretario que imprime y envía las cartas a los hermanos de su corporación, la costurera que confecciona el costal en sus medidas y formas correctas para que luego el costalero desarrolle su trabajo de la mejor manera, el florista que con tanto arte decora los pasos siendo para el importante hasta esa flor de la que quizás por su ubicación nadie se dará cuenta, el vestidor que prepara sus alfileres para luego colocar blondas, mantos y pañuelos de la forma mas bonita…
Son todos esos trabajos, entre otros muchos más, los que hacen sentir a Dios cerca, para luego poder acercar a Dios a todo aquel que en la calle lo busca.
El orfebre, el músico, el pintor y el fotógrafo de cualquier cartel anunciador, el capataz, la camarera, el delegado de juventud, etc., son todos ellos trabajadores de la Semana Santa que hacen que esta misma tenga aun mas valor. Todos podemos aportar nuestro pequeño trabajo, todos podemos contribuir a la presencia del Señor y la Virgen en nuestras vidas, de hecho no hay trabajo mas bonito que trabajar para la Semana Santa, no hay trabajo mas bonito que el trabajo que busca a Dios.

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