Manuel Jesús Elena Hernández.- Ha llegado la Navidad, ha llegado el momento, el momento esperado, ese momento para el cual durante el adviento nos hemos preparado para recibir al Salvador, al Niño Dios.
Esta noche entre familiares y amigos celebramos el Nacimiento de Jesús, esta noche celebramos la Nochebuena.

Al escribir estas líneas es inevitable que me lleguen recuerdos de navidades pasadas, en especial las de mi infancia. Recuerdo las cenas de Nochebuena y los almuerzos de Navidad en mi casa con mi familia, las actuaciones en el colegio con niños de diferentes cursos cantando un sinfin de villancicos, las calles adornadas y alegres, la formación sobre la Navidad en catequesis, los dulces de Navidad, el callejón de los Bolos, el frío, ese que te hacía tiritar y pensarte dos veces si salir a la calle, ese frío que se ha olvidado de nosotros…

La Navidad siempre fue bonita, siempre ha despertado buenos sentimientos y buenas acciones, y aunque como un compañero de esta web escribiera, esas buenas acciones deben darse también en otros tiempos, mas cabe también decir que no esta mal que las cosas buenas, se repitan como mínimo al menos una vez en el año.

Hoy en las redes sociales he leído algunas reflexiones sobre la Navidad en las que todas llegaban a la misma conclusión: se ha perdido el sentido, es cruel para las personas que no tienen familia, es un negocio, las zambombas no son lo que eran…

Tras leer las reflexiones anteriormente citadas, debo reconocer que a ninguna de ellas le falta razón, pues cierto es que cada vez se dice más felices fiestas, en detrimento de feliz Navidad, la nostalgia ante la ausencia de cualquier ser querido no es posible suprimirla si dicho ser en fechas señaladas y tan tradicionales no esta con nosotros, así como todo aquello que envuelve a eso de las compras navideñas y zambombas (hoy bares en las calles con un coro) se ha convertido en ese negocio criticado por algunos.

Aun así, todo en la vida tiene un doble punto de vista y en el centro de esas opiniones tan subjetivas existe la esencia, esa naturalidad importante que por mucho que los tiempos cambien, siempre permanecerá. La Navidad puede ser lo que tú quieras que sea, pueden ser compras, pueden ser regalos, e incluso pueden ser zambombas de cualquier tipo, pero todo ello se da en la fecha en la que se celebra el nacimiento del Niño Dios. Los tiempos avanzan, y quizás la economía y el impacto que ésta puede causar, hace que muchas cosas no sean como antes, pues en la sociedad no es solo la Navidad lo que ha cambiado, pero la esencia permanece viva, y esta noche Dios nacerá entre nosotros.

Esta noche celebramos la vigilia de la Navidad, y si no sabes lo que es, te lo digo yo, hoy nos llega con paz y esperanza el Mesías, hoy nace el Señor.

A mi familia, a mis amigos y a todos los seguidores de El Pertiguero, os deseo una FELIZ NAVIDAD.

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