Manuel Jesús Elena Hernández.- Dicen que recordar es volver a vivir, pues los sentidos trabajan para que cuando recordemos, nuestro cuerpo y nuestra mente sientan con la mayor similitud aquellas sensaciones algún día vividas.

Restan tan sólo unos días para dar fin al mes de octubre, el mes del Santo Rosario, siendo imposible vivir el décimo mes del año sin recordar las emociones que el sonido nacido de un pentagrama, titulado Virgen del Valle, combinado con la sonrisa de la Virgen mejor dibujada, es capaz de producirnos cuando en Jerez vuelve a oler por las calles a castañas tostadas.

Recuerdo cada mes de octubre, con sabor a caramelos divinos y tarjetas de relevo, que con ilusión eran miradas, y lo recuerdo, volviendo a vivir trabajos costaleros que tenían su desenlace con rodillas en tierra, siendo luego alzadas para caminar hacia Dios Sacramentado, en un tiempo perfecto de 7 minutos y 36 segundos, a los sones del ‘Himno de la Semana Santa’.

Recuerdo cada octubre, y por lo tanto, vuelvo a vivir la ilusión de las cofradías y la amistad que nacen de ellas, recordando que fue en octubre cuando brotó en mi la responsabilidad que el capataz debe guardar: cuidar a sus hombres, cuidar a la Virgen, a través del oficio más bonito del mundo. Un oficio que enseña a rezar por las calles…

Octubre llega a su fin, para alguna vez ser recordado, y termina lleno de la Virgen, sembrando fe y devoción en el Beaterio, con frutos recogidos en forma de sonrisas en el rostro de un sinfín de niños que a su Virgen rezan.

Acaba un mes de octubre que sigue escribiendo historia en Jerez con la Virgen del Rosario, la Rosa de Santo Domingo, que con su manto cada fiesta del Pilar nos recuerda que el rezo del Santo Rosario nace de una batalla victoriosa en la que nunca fue ausente la valentía cristiana.

En pocos días diremos adiós al mes del Rosario con la pena de que la procesión en la Yedra no pudo ser, pero con la Esperanza de que el Inmaculado Corazón de María, en forma de patronazgo para capataces y costaleros de esta ciudad, reparta gloria en los próximos días para seguir fomentando esta antigua y bonita manera de orar letanías a la Virgen.

Recordar octubre, revivir octubre, momento fijo en el año, que por muchos años que pasen, seguirá ocurriendo, haciéndome sentir momentos que con la Virgen y muy buenas personas algún día viví y que gracias a los recuerdos seguiré viviendo.

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