dcAdrián Zurera de la Peña.- Mañana es el día. Mañana comienza la Cuaresma. Como todos ustedes conocen, nos disponemos a entrar en los soñados últimos cuarenta días, donde sucederán, casi continuados, un sinfín de besamanos, traslados, las igualás finales y preparativos para la gran Semana de Pasión.
Tomando el dicho como propio y modificándolo: Ahora salen cofrades de debajo de las piedras. ¿Miento? Me consta de muchas personas que no pueden acudir a los actos (ni a sus preparativos) de la hermandad a la que pertenecen. No voy por ahí, me quiero referir a aquellos que nunca van a ver al Santísimo, no rezan durante el año, ni dan señales de vida por sus corporaciones. Pero claro, como ahora es el tiempo de ir de besamos en besamos con la chaqueta y la medalla de la cofradía por la calle haciendo gala y “roneando” –como se dice en nuestra tierra- de ser hermano de tal hermandad, a la cual nunca se va.
También es la época de discutir en cualquier debate cofrade improvisado en las mesas de merchandising montadas en las iglesias los días de besamanos, cual Sálvame Cofrade. Esto es otra, las tertulias formadas en esos días de oración, porque más que eso, se ha convertido en un tour donde se va de iglesia en iglesia, no solo para contemplar a las imágenes de nuestra querida Semana Santa, sino para demostrar los conocimientos que curiosamente escasean en nosotros, solo para enseñar a la galería nuestra “actualidad” en temas cofrades haciendo correr la voz de los últimos cotilleos sobre que banda tiene más o menos componentes, si hay nuevo boceto para esa nueva corporación, yo pondría un caballo o si a no sé qué hermandad le pega izquierdos entrando en carrera oficial.
Y no solo aparecen estas personas que participan con poca asiduidad, también vemos a aquellas, las cuales no quieren saber nada de religión –como ellos mismos dicen durante todo el año-, y ahora, no se pierden ninguna salida, están en calle Tornería cuarenta y cinco minutos antes para ver pasar todas las cofradías que por allí transitan. Puede sonar algo grotesca esta comparación, pero es cierta: cuando el Xerez Club Deportivo ascendió a Primera División todos eran aficionados de este equipo. En este caso sucede exactamente igual, en estas fechas todos son cofrades y lucen sus medallas en bares después de asistir a los besamanos como si de un trofeo se tratase.
Vivimos en un mundo lleno de protagonismo, donde lo más importante en este orbe es el aparentar. Olvidándose de la raíz, la esencia de todo lo que acontece en él. Parafernalias, materialismo y poca moral es lo que reinan en nuestra sociedad.

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