Adrián Zurera de la Peña.- Con la llegada del nuevo año son múltiples los propósitos realizados como apuntarse al gimnasio, dejar de fumar, hacer alguna que otra dieta y un innumerable etcétera -aunque suene algo tópico-. Puede resultar un tanto extraño el comienzo de un nuevo año sin esas famosas propuestas que en la inmensa mayoría de los casos no son cumplidas, quedándose en simple palabrería ente brindis y brindis.
Este año mi propósito es no hacerme más propósitos, solo vivir día a día. ¿Algo mejor que disfrutar la vida? Solo vivimos pensando en nuestra cartera, en no vestir demasiado desaliñado ni ser políticamente incorrecto, pero ¿acaso nos hemos parado a pensar en ser más solidario, caritativo, humilde o sociable? Parece que ayudar a los demás es como extirparnos un órgano vital, siendo en realidad el más bonito de los regalos que se puede hacer en estas fechas.
Cada día que pasa, me afianzo más en ese concepto de sociedad llena de competitividad, rencor y maldad. Quedando anulada esa buena moral e iniciativa empática, y es que para muestra, un botón. En el municipio malagueño de Arriate se produjo la noticia repugnable cometida por ciertos individuos, los cuales forzaron la entrada del taller donde se encontraban las carrozas de la cabalgata de los Reyes Magos para prenderle fuego, quedando las mismas a falta de engalanarlas y esos corazones de los más pequeños del municipio reducidos a cenizas.
Debemos de repudiar aquellos propósitos inútiles, ya que irremediablemente todo acabará igual. Pero aunque sea por un día, la Epifanía y la llegada de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente nos traerán la ilusión por vivir y por la vida, esa que estamos perdiendo por culpa de la fanfarronería y el egocentrismo quedando viva solo en esas almas de los más pequeños de nuestra sociedad. ¡Dejémonos de disputas y llenemos nuestras almas de caridad y solidaridad!

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