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José Ángel Ferrer García.- Además del brindis con un Jerez de honor, aparte de reírnos con la publicidad – desafortunada o no – de uno de los dos candidatos al Consejo de la UHH, de tener los 1000 ángulos de la pelea en la caseta de la Hermandad de la Viga (tengamos cuidado en quien dejamos el nombre de nuestra institución por un puñado de euros) sin comerlo y sin beberlo, parece ser que nos hemos olvidado de que el 26 de Junio tendremos nuevamente elecciones ante la incompetencia de un grupo de 350 personas – a las que le hemos dotado de la soberanía popular – por qué el morado no pega con el naranja, el morado y el verde ahora definitivamente entre camaradas si, el azul no casa con nadie y el rojo y el naranja funciona para una noche loca.

Volveremos a escuchar nuevamente que un grupo pegado a la ideología de la izquierda de este país, se centra en convencer que pueden cambiar la aconfesionalidad del Estado por la proclamación de un Estado Laico con Libertad Religiosa como en Francia con un corrector de brocha.

¿Voto fácil? Quizá, para aquellos que solo quieren quitar la subvención a la Iglesia Católica. ¿También habrá que quitársela a la religión musulmana verdad?

Estos grupos de personas, desconocen que durante el siglo XIX se realizaron dos grandes desamortizaciones, difundiendo así un clima de anticlericalismo -¿os suena?-. De los 2000 conventos que existían en la época, solo subsistieron aproximadamente 200 en toda España. Cierto es que ayudó a aumentar en las arcas públicas grandes cantidades de dinero proveniente de la vente mediante subastas de bienes muebles e inmuebles de la Iglesia Católica.

Durante la II Republica, tras la expulsión de Alfonso XIII y el destierro de Miguel Primo de Rivera, la libertad religiosa fue reducida drásticamente ya que como dice el tercer apartado del artículo 27 de la Constitución republicana “todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno” Como si en la actualidad la señora alcaldesa, que no es capaz de diferenciar la Hermandad de las Angustias con la Hermandad de la Coronación de Espinas, autoriza si sale el Santísimo Sacramento a la calle.

Ya durante la Dictadura del General Franco, Roma puso cartas sobre el asunto en la actuación de la Iglesia Católica en España en la elección de obispos por altos cargos del régimen dictatorial.

Alguna vez a estos individuos, que aunque vistan con chaqueta o ropa del rastro, lleven coleta, sean solteros, casados o divorciados, heterosexuales u homosexuales, les han dado por ¿ESCUCHAR?.

¿Escucharon los concejales de IU de la ciudad de Sevilla, la multitud de personas rezando el Salve Regina o el Credo?

¿Escucharon los concejales de PSOE, IU, GANEMOS JEREZ, la Salve a la Virgen por las pintadas en el azulejo?
Afinen los oídos, y no no extiendan sus lenguas con palabras populistas, sean realistas y por Dios bendito. RESPETEN.

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