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Adrián Zurera de la Peña.- Situémonos, segundo domingo de Cuaresma, epicentro de la misma. Ya se comienza a soñar con vehemencia la salida complicada de ese palio sin rozar el dintel de la puerta, a esa competición entre monaguillos para haber quien enciende más cirios a sus nazarenos. Ya se sueña con un cercano Domingo de Ramos…
Pero antes, debemos disfrutar y preparar todo lo relacionado con la Semana de Pasión, como es deleitarse con las jornadas de Besamanos.
Durante todo el año, pensamos como innovar y hacer único nuestro besamanos; aumentando el número de candeleros o piñas en los mismos. A veces, no es necesario exceder en la colocación de santos o ser demasiado vanguardista a la hora de vestir a una imagen, solo colocando detrás de la imagen el palio o a la otra imagen titular es suficiente.
Haciéndolo extensible hasta casi toda la mayoría de las hermandades que en este domingo han realizado su tradicional besamanos, debemos de felicitarlas por el exquisito gusto y buen hacer de cara a la disposición de los mismos. Atreviéndome a posicionar nuestros montajes de besamanos a la altura de los colocados en la capital andaluza. Sí, tal como suena. Parece que nos da miedo reconocer la suma dulzura y elegancia derrochadora en esta época en nuestra ciudad.
Hemos llegado a un gran nivel, donde debemos de seguir formando de valores cristianos y cierto gusto para los distintos montajes de cultos, quinarios y besamanos. Podemos considerar nuestra Semana Santa, hermandades, aquellas personas que participan en ellas y nuestro patrimonio como una de las mejores de toda Andalucía y sí, somos ese ejemplo para otras muchas localidades, por lo que debemos de mantener limpio el espejo, para cuidar nuestro reflejo.

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