En la década de los noventa, cuando los primeros ordenadores con el sistema operativo Windows 95 llegaban a las empresas, a las casas y también a nuestras hermandades, no creíamos la importancia ni la repercusión que iba a tener estos aparatos en nuestro día a día.

En la actualidad – dos décadas más tarde después – los ordenadores de sobremesa se utilizan de vez en cuando en cada hogar, pero gracias a los avances de la tecnología podemos tener internet en nuestros móviles o tablets ya nos concede con una facilidad pasmosa encontrar cualquier recurso en la mayor brevedad posible.

Además de la revolución de los ordenadores y el internet, también nuestra sociedad está mejor o peor – depende del prisma desde el que se vea – comunicada socialmente con el exterior. No es de extrañar que alguna persona haya encontrado a un antiguo compañero de clase o amigo de la mili incluso la de volver a tener contacto con algún familiar que se encuentra a muchísimos kilómetros de distancia gracias a Facebook, Instagram, Twitter o alguna red social similar.

Nuestras hermandades también han cambiado el método de realizar alguna que otra gestión.

La del tesorero en este sentido habrá cambiado porque los libros de cuentas habrán sido guardados y las hojas de Access y de Excel habrán sido sus sustitos provocando agilidad a la hora de encontrar el estado económico de cuenta de un hermano cuando quiere pagar su cuota.

La labor del secretario también ha sido facilitada por las ayudas tecnológicas que tenemos cada día, a la hora de elaborar un censo, a la hora de enviar las cartas trimestrales de actos ya se suelen enviar por correo electrónico, las páginas web ya se quedan obsoletas por sus homónimas en Facebook donde de manera cotidiana se sube toda la información de la Hermandad, la convocatoria de cabildos etc.

Pero ese exceso de información, de facilidad de tener toda la información en la palma de tu mano en menos de un segundo ha provocado que la utilidad de los cabildos haya sido mermada cuanto en la participación de los hermanos.

Hace veinte años cuando el Consejo de Hermandades y Cofradías convocaba a los hermanos mayores al Cabildo de Toma de hora posiblemente sufrieran los recorridos o los horarios algún que otro ajuste de un año para otro. La Junta de Gobierno convocaba “Cabildo de Salida” y los más frecuentes en la hermandad acudían y se enteraban de los cambios que ocasionaría. En la actualidad, el miércoles siguiente al miércoles de ceniza, la Unión de Hermandades sube un pdf a su página web donde cualquier persona puede ver los horarios mermando la participación en la actualidad de hermanos en el cabildo anteriormente citado.

¿Deben las hermandades analizar entre todas ellas estas cuestiones?

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