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Adrián Zurera de la Peña.- Os adelanto la negativa a abordar temas de las polémicas chapas y abanicos para apoyar la presidencia de un futuro presidente de la Unión de Hermandades, esa Champions cofrade donde se “galardona” el andar de unos pasos, la reyerta en la caseta de una Institución Cristiana, cánticos cual hooligans, etcétera.

¿Cuál es el sentido de escribir en un portal web cofrade, o el mero hecho de sentirse cristiano y perteneciente a una corporación de penitencia -por ser lo más habitual-?

El mal que impera nuestras corporaciones es el pensamiento añejo y clásico de desplazar e invalidar a aquellos que ilusionados y con fe, ya no solo en unas imágenes o en el verdadero Dios. ¡Qué va!, sino en un grupo humano donde iban al mismo son, mirando el bien común y no el cargo que sustentan.

Este problema, los citados al comienzo y todos esos que nadie se atreve a mencionar por medio a no sé qué censura o miedo de exclusión son cerrados en la caja de Pandora, a la espera de que algún valiente la abra.

Estos actos son un clamor a ese sacramento indicador del inminente fin. Puede sonar grotesco, pesimista o excesivo. Pero nada lejano a la realidad, para nada. Mientras un puesto se superponga a la persona, a las personas, al bien común y el progreso de la corporación, seguirán todas esas críticas contra nuestra moral e instituciones.

Hasta que esto no se solucione, hasta que nuestra mentalidad no cambie, seré ese ateo de la religión de los “falsos” cristianos que alardean de una túnica, una imagen o de las bandas que acompañan a sus andas. Hasta entonces, seré aquel negador de todas las falsas de nuestro “mundo”.

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