Adrián Zurera de la Peña.- La modita de los vídeos ha invadido nuestras corporaciones y ya no hablo de los mannequin challenge, ¡qué va! Hablo de esos vídeos convocando la presencia de costaleros para una igualá –como si falta hiciese citarlo mediante audiovisuales-. Claro está que se utiliza los medios de comunicación, aún más, la presencia de las redes sociales para hacer un llamamiento y propagar las citas costaleras de cara a la próxima Semana Santa. Tal es la difusión e impacto que reciben los cofrades que ya no solo se realizan para llamar a los futuros costaleros de nuestros pasos, sino para vestir la túnica.

Muchos culpan a la crisis o a la economía del descenso de hermanos nazarenos, pero no entonan el Mea Culpa necesario para rectificar y cambiar las cifras que, luego según quien las contabilice, varían de una manera u otra.

Tras este paréntesis, hay que recalcar la temática del vídeo donde no solo se edita y articula para conseguir un mayor impacto para el receptor. Además, se deben de distinguir con total claridad el rostro de esos nazarenos que se visten –algo contradictorio a lo que el significado de vestir la túnica requiere- y no hay que ir más allá, cuando se realiza el audiovisual de una cuadrilla se ha de apreciar con exactitud la cara del capataz y al costalero representado a la perfección como su ideal dicta, costal por debajo de los ojos, faja súper apretada o estrecha, camisa y las cañas bien remangadas -que luego todos sabemos que no es así-.

Pero a todo esto, ¿os habéis parado a pensar porque realizan este tipo de vídeos las hermandades? Ya no me refiero a los vídeos de citas costaleras, que está en la cuadrilla y su capataz el hacerlo, sino a aquellos que animan a vestir la túnica. Puede ser por el motivo del escaso número de hermanos que la visten, pero creo que hay otras maneras e instrumentos para incrementar el número del cortejo, como puede ser el alquiler de túnica, reducir el coste de la papeleta de sitio, aumentar la financiación de la túnica o realizar un estudio, como por ejemplo si tu cofradía pertenece a un barrio de gente trabajadora y humilde, no realices un hábito nazareno de terciopelo con detalles caros. También, se puede inculcar en el seno de la Hermandad el vestir la túnica como principal acto de penitencia y no ser costalero o ir enchaquetado como agente externo -aunque sean igual de necesarios-.

A veces, se ha de recordar que ser nazareno es algo más que portar un cirio, vara o estandarte, porque para realizar estación de penitencia no es necesario cargar con una o dos cruces o ir descalzo.

Mientras algunos se afanan en sonreír a la cámara, quedarse estático frente a ella, ponerse totalmente recto en exceso para la foto en una igualá o se le vea el rostro cuando se colocan el capirote y el antifaz. Otros, visten la túnica desde el anonimato cumpliendo la promesa que un día hicieron.

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