Realmente hoy tenía pensado escribir sobre otro tema, otro tema relacionado con la inminente llegada del esperado adviento, de la llegada de nuestras maltratadas zambombas o de cualquier otra cosa relacionada con estos días tan llenos de alegría y fraternidad, pero lo que hoy vengo a hablar es la verdadera realidad en la que a día de hoy se encuentran nuestras cofradías, porque eso de hermandades está por ver.

Una hermandad está formada por sus hermanos, todos sabemos qué es un hermano y como deben actuar entre ellos, pero… ¿tratamos igual a los hermanos de otras hermandades? Yo le respondo muy rápidamente, NO. O por lo menos NO en la mayoría de los casos.

Todos somos hermanos, todos estamos unidos en una misma fe en Cristo y María pero no actuamos como verdaderos hermanos, la mayoría de las veces ni siquiera como verdaderos cristianos. A las pruebas me remito, ¿Cuántos días tenemos actualmente de nuestra Semana Santa en los que no haya problemas con los horarios? Yo paso delante, tú atrasas, tú adelantas, tú coges por aquí, por delante mía no pasas, etc., etc., etc. Y esto hablando nada más del tema horarios e itinerario, del resto mejor ni hablamos porque no terminamos.

Entiendo que un Hermano Mayor mire lo mejor para sus hermanos, pero, ¿lo mejor para nuestros hermanos es salir a la misma hora de siempre? ¿Lo mejor para nuestros hermanos es ir en el lugar del día en el que nos corresponde? ¿Lo mejor para nuestros hermanos en coger este recorrido porque es más espectacular aunque podríamos coger por otra calle que nos ahorraría media hora? ¿Si sacrifico a mis hermanos un poco puedo ayudar a que los de otra cofradía no se sacrifiquen tanto? Preguntas sin respuesta en las cabezas de muchos dirigentes de nuestras cofradías, o que quizás, preguntas que ni siquiera se han planteado. No sé qué sería más grave.

 

P.D.: La foto no tiene nada que ver con el artículo, simplemente me gustó.

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