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Redacción.- Parece mentira pero es así. A los cofrades nos persigue la lluvia en el cincuenta por ciento de las veces, que convocamos alguna salida o acto por las calles. A todo esto debemos sumarle el refrán que dice que si llueve en la jornada del Miércoles de Ceniza, la Semana Santa vendrá pasada por agua, como un huevo. Y es que lejos de ser una jornada netamente cofradiera, la de ayer se convirtió mas bien en un día en el que no se apetece salir a la calle, incluso para ver cofradías. Con todo, el ir y venir de fieles y devotos fue constante por San Miguel, donde se nos mostraba al Santo Crucifijo de manera muy diferente a lo que estamos acostumbrados, eso si en la imponente capilla del Sagrario y bajo la atenta mirada de la Virgen de la Encarnación.

Foto: Lucas Álvarez
Foto: Lucas Álvarez

En San Francisco, las formas como vienen siendo habituales, aunque también diferentes porque el Señor de la Vía Crucis se nos presentaba con la cruz al hombro y no con las manos atadas. En Fátima el ambiente ante una imagen que denota Misericordia se hizo patente con los numerosos fieles que se acercaron a venerar a la imagen que se bendijera hace unos meses obra del imaginero Francisco Pinto.

Foto: Lucas Álvarez
Foto: Lucas Álvarez

También hay que destacar la cita que nos planteaba en Capuchinos la Hermandad de la Sagrada Mortaja, donde permanecieron tanto el Cristo Yacente como la Virgen de la Caridad, esta última con una impronta muy peculiar además de estar magníficamente ataviada por el cordobés Antonio Villar. No faltaron tampoco las citas en torno al Cristo de la Salud de la Hermandad de las Tres Caídas y el Señor de los Trabajos en la Victoria que remataban la jornada que marca los tiempos en torno a la Cuaresma.

Foto: Lucas Álvarez
Foto: Lucas Álvarez

Pero la lluvia se adueñó de la tarde y lo que pretendía ser una hermosa cita en torno al Cristo de las Almas de la Sacramental de Santiago, se tornó en un constante chispeo que hizo incluso preguntarse a mas de uno, el por qué había salido a la calle la imagen. Una verdadera pena el no poder disfrutar íntegramente de este acto piadoso donde pudimos contemplar a la imagen sobre unas andas cedidas por la Hermandad del Pusillus Grex de Sanlúcar de Barrameda.

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