José Ángel Ferrer García.- El pasado viernes tuvo lugar en el convento de capuchinos un año más la oración a la cruz, acto que sucede todos los viernes en un pequeño pueblo en lo alto de una colina situada en la Borgoña francesa llamada “Taizé”.

Tras la misa de ocho de la tarde, la gente se agolpaba para conseguir el mejor sitio cerca del crucificado. Recuerdo que en verano lo mejor era situarse cerca del seto que nos separaba de la zona donde oraba la comunidad. Como si de almonteños se tratara, más de un par de decenas de jóvenes lo saltan para no esperar las largas esperas y postrarse ante la cruz que deja sus cargas. Tras esta oración una paz interior te inunda todo el cuerpo y te hace ser una persona afortunada porque en ese preciso momento, en el que tu frente toca la cruz de Cristo, te das cuenta de que Dios estuvo presente todos los días de tu  vida y lo seguirá estando.

Desconectar de nuestro día a día siempre viene bien, dedicar unos minutos a Dios, leer el evangelio, guardar un rato de silencio estando orando y hablando con Dios cuesta muchísimo trabajo si no lo tienes como una costumbre diaria.

Comenzamos el día con nerviosismo y con ganas de comernos el mundo, pero al final es inevitable que el mundo nos coma a las pocas horas de despertarnos, transcurre el día, amanece, anochece para así  acostarnos continuando así hasta que nos agobiamos y no podemos más.

Mi única pero intensa experiencia vivida en “Taizé”-como ya he dicho en ocasiones anteriores- me ha hecho descubrir que es importante pulsar ese botón que tenemos en la cabeza que pone, PARADA DE EMERGENCIA o MODO AVIÓN para pensar en nosotros mismos y reflexionar hacia dónde va nuestra vida y si realmente sabemos que Dios está diariamente con nosotros.

A 12 días del Miércoles de Ceniza, es un buen comienzo el analizar nuestra situación frente a Dios: ¿Qué quieres de mí? ¿Eres el centro de mi vida? ¿Te utilizo y te olvido?

En las cofradías ocurre exactamente lo mismo, cuando revestimos nuestra túnica nazarena, ¿Sabemos realmente lo que significa? ¿Preparamos de manera adecuada nuestra estación de penitencia, antes y durante la misma?

Hay una imagen todos los Miércoles Santo que me resulta muy entrañable y llena de significado. Avenida de Europa, tres y media de la tarde aproximadamente, nazarenos buscando a su sacerdote porque están sedientos de Dios, de su divina misericordia, y durante su largo peregrinar por las largas avenidas del extrarradio de Jerez comienzan hacer ese análisis personal frente al perdón del Padre Eterno.

Durante la estación de penitencia, ¿el costalero es capaz de asimilar su papel en la cofradía? Llevar y traer los pasos a la catedral no es solamente la función del costalero , si no la de llevar a todas aquellas personas la palabra y mensaje de Dios.

Dios nos ofrece una nueva oportunidad para ser mejores personas, aprovechémosla.

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