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Este año 2016 está siendo uno de  los más relevantes en lo referido a procesiones con el Santísimo Sacramento del Altar, o por lo menos a la peculiaridad de las mismas, así como el carácter extraordinario que presentan por diversos motivos.

Por una parte se ha podido vivir la salida de la hermandad sacramental de Santiago, única hermandad sacramental en nuestra ciudad sin pertenencia a ninguna de penitencia, que ha recuperado casi medio siglo después, en la solemnidad de la santísima trinidad, el transitar por las calles del barrio en el que reside de su Divina Majestad, la cual además llevaba abriendo paso al santísimo, a la virgen de la paz, una imagen mariana bellísima, recién restaurada por la corporación y que hizo las delicias de todo el que la contempló.

Por otro lado en la mañana del próximo domingo, posterior a la solemnidad del corpus christi podremos vivir la tradicional procesión del santísimo por la feligresía del barrio de San Miguel, el denominado corpus de minerva, conocidas con este nombre aquellas organizadas por hermandades sacramentales parroquiales que estaban agregadas a la existente en la romana iglesia de Santa Maria sopra Minerva; cierto es que debiera ser el domingo propio de la solemnidad dentro de la infraoctava del corpus y el catedralicio el jueves, pero como esta festividad se perdió en la mayoría de los casos, como es el caso de nuestra localidad, y se pasó al domingo, la procesión de minerva se traslada al posterior.

Volviendo al tema que nos atañe, en esta procesión, este año, podremos disfrutar de la salida de Maria Santísima de la Encarnación, titular mariana de la corporación que procesiona junto con el Santo Crucifijo de la Salud en la Madrugada Santa y que en esta ocasión irá precediendo a su Divina Majestad de forma extraordinaria por el año jubilar de la misericordia en el cual nos encontramos.

Otra procesión sacramental que tendrá carácter extraordinario este año será la de San Marcos, que recorrerá no solo el entorno, sino llegando hasta calles como Porvera y Gaitán por el 475 aniversario y que además irá la custodia en las  andas de la vecina localidad de Sanlúcar y no siendo portada por el celebrante bajo palio de respeto, como suele ser tradicional, al mismo tiempo en esta ocasión procesionará también precediendo Santa María de la Paz y Concordia en sus misterios gloriosos.

Es cierto que todo esto suma en lo que alabanza al santísimo se refiere y es cierto también que es un disfrute para muchos todos los actos eucarísticos que se producen este año además de estas procesiones mencionadas.

Pero en lo que a culto público se refiere y después de de hacer este repaso, me cuestiono varias cosas: ¿La procesión principal (la catedralicia) está perdiendo ese carácter especial? ¿El trabajo y esfuerzo de estas procesiones parroquiales se pone en la procesión principal? O mejor aún ¿se permite aportar ideas, proyectos o trabajar por engrandecer el corpus catedralicio?; estas cuestiones se me plantean porque después de vivir, este pasado domingo el transitar del Santísimo por las calles de la ciudad, vuelves a casa con una sensación de vacío y viendo como queda todo en dos calles con alfombras de sal, altares que se cuentan con una mano, y un arco de palmas.

Entiendo que lo importante de todo esto es Jesús Sacramentado, pero de verdad ¿en eso quedan nuestras alabanzas?  y  ¿ese es el grado de solemnidad?, en fin menos mal que tenemos el recuerdo y que existen las procesiones parroquiales.

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