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Carlos Gavira Medina.- Por usual no deja de ser sorprendente. Y es que no soy yo devoto del Señor de la Salud en sus Tres Caídas, así que me sitúo en la más absoluta imparcialidad, pero las 24 horas ininterrumpidas del primer Viernes de Marzo junto al Señor de San Lucas es algo que sigue asombrando a propios y extraños.
Dejando a un lado, el buen gusto -como de costumbre- con que la mayordomía de la cofradía prepara sus actos y centrándome exclusivamente en el tema devocional, creo que sería literalmente imposible contar el número de personas que han pasado por su piadoso besamanos.
La función principal a las 00.00 del viernes, las 7 misas, una a cada hora, desde las 7.00 hasta las 13.00 h por los Siete Dolores de María, todas a rebosar, las velas y las colas hasta la puerta de El Salvador …
El ambiente de este besamanos es diferente, porque generalmente en la mayoría de actos cofrades, nos vemos “las mismas caras” de siempre, pero aquí no. El devoto del Señor de la Salud, posiblemente no se haya fijado en las flores que cuidadosamente estaban puestas, ni tan siquiera en el color de la túnica que llevaba, pero al estar allí, entiendes que no faltan a su cita con el Señor, que es lo verdaderamente importante.
Esa es la fe, sencilla y santa.Con permiso de los demás actos de este día, el Señor de la Salud en sus Tres Caídas, ha convertido
el primer Viernes de Marzo en una de las citas más multitudinarias de la Cuare

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