Salir o entrar cuando las puertas están abiertas puede darse de manera voluntaria o bien por invitación  siendo este ultimo caso cuando mayor diferencia existe en los modos, es quizás ejemplo de  ello los múltiples ceses de capataces que en la Semana Santa de Sevilla se han dado hace poco tiempo, de la misma manera que hace ya algunos años había ocurrido con algunos capataces de nuestra ciudad.

Al acontecer estos hechos  y tras reflexionar con detenimiento sobre este asunto, se me generan algunas dudas debido a decisiones que toman algunas cofradías, a la vez que se fortalecen aun mas mis convencimientos sobre todo aquello que concierne al trabajo de los capataces y los costaleros.

En los últimos meses he  visto como rumores de ceses se han desmentido públicamente  para luego decidir lo que se había negado, he leído que un cese puede ser valido si el motivo es cumplir el sueño de las generaciones de hermanos mas jóvenes, he visto como a capataces que hacen bien su trabajo le quitan el cargo únicamente por algún pensamiento diferente a la manera de pensar de otras personas… Al parecer si el trabajo del capataz es bueno, o incluso si en su día ayudo con el mismo a la hermandad, no importa demasiado.

Tengo claro que  los capataces y los costaleros solo son una parte de la Semana Santa, y tengo claro también que por supuesto no son la  parte mas importante, pero debido a las opiniones y decisiones que se dan alguna que otra vez, lo que tengo mas claro es que hay mucho desconocimiento sobre los valores que ofrece el trabajo de esta parte de la Semana Santa sobre  la que en estas líneas escribo .

Si los motivos para cesar a un capataz pueden ser una moda no atrevida por los demás anteriormente, un relevo para conceder sueños a otras personas, una discrepancia en otros temas con el capataz o un posible hecho que como posible, podrá ocurrir o no, no tengo mas remedio que  preguntarme si las cofradías conocen el trabajo que el capataz realiza con sus costaleros , la responsabilidad que se adquiere al ejercer una labor con la devoción y la  salud de las personas, y el sacrificio que un trabajo bien hecho supone para aquel que dirige a la cuadrilla.

Los capataces deben ser invitados por las cofradías para sacar sus pasos con la única intención de recibir por su parte un buen trabajo, y deben ser  cesados de sus cargos cuando año tras año el buen trabajo no se consigue, provocando así que  la cofradía no luzca como debe o bien que el físico de todo aquel que se mete bajo el paso pueda verse afectado.

Debemos ser conscientes de que  cuando se prescinde de aquel que hace algo bien, no se beneficia a nadie ni a nada.

Sacar un paso a la calle, cuidando el patrimonio de la hermandad, velando por  la  salud de los costaleros y participando en la evangelización y el culto externo que desarrollan las cofradías, requiere un trabajo muy serio del capataz, por lo tanto ni un posible hecho que quizás no ocurra, ni un pensamiento diferente, ni cumplir el sueño de otros, deben ser motivo de cese.

 

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