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Ildefonso Roldán Macías.-  Como dijera aquel: “parece que es la hora y no es la hora”; y es que sin casi habernos percatado, noas encontramos inmersos en las víspera de las vísperas, pues mañana domingo es el denominado de pasión, punto de no retorno, de la llegada de los días pasionales y de los días santos.
No he querido dirigir mis palabras, ni al pregón, ni al pregonero, pues gozan ya ambos de diversas menciones en este portal y en todos los medios de comunicación locales.

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Tampoco creo que sea necesario escribir sobre la grandeza de la jornada, pues por todos es sabido, la impronta devocional y arraigo en la ciudad, de muchas de las imágenes que estarán expuestas en ceremonia de besapiés o besamanos, pudiendo, de ese modo, sentirlas más cercanas, aún si cabe.
Pienso que tampoco es necesario recordar todo lo que está por llegar, tanto en culminación de actos (traslado de titulares a los que serán sus altares en la calle, via-crucis, ultimos besamanos, o exornar con flores misterios y palios), como en la propia salida procesional.
Quiero es esta ocasión que mis palabras se dirijan a ese espíritu que es tenemos los cofrades en estos días, pues parece que todo sigue igual, que el mundo sigue impasible su curso, como de costumbre, pero sabemos y sentimos que no es así.

ARTESACRO
En nuestro interior, los nervios, la ilusión y la nostalgia, se apoderan de nosotros cada segundo que pasa; nuevas cédulas que muestran nuestro sitio en la cofradía llegan a casa, hábitos nazarenos que cuelgan de perchas, fajas que son planchadas mejor que nunca, panes que son transformados en torrijas, así como un sinfín de cosas más, que vamos viendo, oliendo, saboreando y sobre todo sintiendo
Pues el mundo podra seguir igual a nuestro alrededor, pero para los cofrades todo ha cambiado y estamos palpando nuestro mundo, ya que como dijera el poeta “la vida es una semana”, y está llegando nuestra vida.
Disfrutad de la gloria.

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