Nos encontramos inmersos en el mes de Noviembre, mes que se suele nombrar como el de los difuntos, debido a que el segundo día del susodicho se conmemora  el recuerdo a los fieles difuntos y se extrapola al mes en su plenitud.

Aún así y como suele ser habitual tanto en cuanto el mes va desgranando sus días, se empieza a intuir, sentir, escuchar y respirar el ambiente navideño que se nos avecina, por la colocación del tradicional alumbrado en nuestras calles, por la publicidad que comienza a ser una constante de juguetes y perfumes, o porque andando por la calle escuchas entonaciones destinadas a un villancico, ya sea un grupo que ensaya o por una mujer que hace las tareas del hogar.

Pues todo esto en la ciudad de Jerez ha tenido un epicentro de opiniones de diversa índole en los últimos días, las zambombas de la ciudad se podrán realizar a partir del 1 de Diciembre, y es ahí donde existe esa diversidad de opiniones de lo más subjetivas.

Habrán podido oír como comerciantes se enfadan porque pierden días de hacer ingresos, o como al contrario otros defienden la iniciativa, por lo que comenté anteriormente de que Noviembre es mes de recordar a nuestros difuntos y no de fiesta y alboroto, o porque sencillamente en su incongruencia mental todo lo relacionado con el jubilo navideño debe de ser posterior a la solemnidad del dogma inmaculista, día de la purísima, patrona de España porque así fue siempre en su casa.

Como decía opiniones todas que carecen de justificación objetiva siendo todo de forma muy personal y sin llegar a ser del todo coherente, sobre todo si de verdad pensamos que celebramos.

La zambomba es el nombre (adquirido del instrumento) que damos en esta ciudad, y que actualmente estamos exportando (aunque con pluralidad de entonaciones) al acto de reunirnos un grupo de personas para cantar villancicos, unos populares y otros de carácter religiosos(los importantes), para alabar y conmemorar el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, Salvador del mundo, y la preparación para esto tiene un tiempo establecido y un nombre, Adviento.

Dicho esto el primer domingo de adviento es el 27 de noviembre por lo que si tiene sentido que en ese fin de semana se pueda celebrar un zambomba y que el pueblo disfrute del tiempo de la navidad y que se prepare para la llegada de Cristo un año más,  pero a lo mejor esto es religioso y no interesa unir la zambomba con la religión, que es harina de otro costal.

En definitiva opinar es importante, pero más importante es hacerlo justificando coherentemente lo que opinas, o sino quien es capaz de debatirme que las procesiones extraordinarias de este otoño cofrade no han sido de un buen nivel y además magnifico para la ciudad, en muchos sentidos, que Jesucristo y María Santísima hayan salido a la calle sobre todo aliviar las almas por un instante; y es que, qué fácil es opinar y que difícil hacerlo bien.

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