Adrián Zurera de la Peña.- “La primavera trompetera ya llegó”. Más bien diría la trompetera cornetera ya llegó –aunque trompetera también está bien-.  Hace un año era Lunes Santo, Semana Santa, era feliz. Hace un año solo y ahora quedan tres semanas eternas para ver las palmas ondear por la Porvera.

Huele a azahar por los adoquines del centro, ya nada puede pararlo, estamos condenados a vivir la semana más corta del año. Pero, ¿estamos preparados? Seguro que tenéis la túnica muy bien planchada colgada del altillo con la molía a los pies del ropero. Aunque no sé si se ha preparado el corazón y no me refiero a hacer vigilia -que está muy bien- sino a hacer obras cristianas: ayudar al prójimo, hacer gala de Hermandad y no de Cofradía, vivir en eterna comunión con aquel que piensa diferente, obra distinto, pero son iguales en sentimientos.

Dicen que “la primavera la sangre altera” y ojalá altere nuestro metabolismo completo y así gracias a la primavera y su azahar, la primavera y sus procesiones, la primavera y sus calles con olor a gloria… En definitiva, la primavera ha llegado, para quedarse como prólogo a lo que sin duda alguna será la mejor semana del año para los que nos gustan estas cositas. Ya nada ni nadie podrá parar lo que se viene vaticinando desde hace varias semanas: la Semana Mayor está a punto de asomarse por el dintel.

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