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Adrián Zurera de la Peña.- Tras los sones de la banda del Nazareno de Rota, se abre el telón Ángel Rodríguez Aguilocho se dispone a buscar el atril del Villamarta y sus palabras sirven de telon de fondo para el pregón que José Vegazo ayer ofreció. En el mismo agradece desde un principio a todos sus familiares, amigos y a los que han hecho posible dicho pregón.
Desde un comienzo, se observa ese tono jocoso propuesto por el mismo pregonero, provocando la risa del público asistente, al igual que la continuada incorporación al discurso de anécdotas y momentos inolvidable para la mente del cofrade.
Nuestro pregonero de la Semana Santa 2016, versó con la terrible enfermedad que lleva por nombre cáncer, sus efectos y las vidas que esta arrebata. Lo sorprendente fue como finalizó estos versos, ya que mencionó –como el pregonero del pasado año- al antiguo comienzo de la Carrera Oficial, la Rotonda de los Casinos.
Abarcó numerosos temas, tanto políticos como cofrades, algunos con más profundidad que otros. A lo que a lo cofrade respecta, pidió humildad, paciencia y misericordia -sobre todo esto último por ser el nombre del año litúrgico en el que nos encontramos- a las hermandades del Sábado de Pasión y a esa nuevas hermandades, las cuales pertenecen, como el mismo Vegazo afirmó, a “un día extraordinario”.

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Cabe destacar las exquisitas composiciones musicales de la banda Nazareno de Rota y la gran voz y dominio del piano de Ángel Hortas. Un momento reseñable por su gran carácter emotivo fue cuando Hortas interpretó el Ave María con el piano y su cálida voz, mientras Vegazo recitaba, uno de los momentos más hermosos del pregón.
Ahondó en temas políticos como la aprobación del aborto o el polémico caso de Bescansa por llevar a su hijo al Congreso de los Diputados. Además de rozar el tema de la mujer en las cofradías, el cual no profundizó mucho en dicho tema, teniendo mucho que decir y aún más teniendo a la alcaldesa a escasos metros.
Sin embargo, decidió insistir en odas hacia sus amigos y compañeros de Semana Santa. Eso se puede observar en las repetidas ocasiones en las cuales dedicaba unos versos o nombraba simplemente los nombres de ellos. Nuestro pregonero, hizo una propuesta oficial al capataz Martín Gómez, al que le pidió sentirse costalero aunque sea en una chicotá, aunque sea un relevo.
Al acabar el pregón de José Vegazo y tras un caluroso aplauso del público allí asistente, se hizo la oscuridad en el Teatro Villamarta. Se proyectó una imagen de Nuestra Señora de la Soledad, e imaginándose estar solo ante ella, le recita unos versos.
El acto finalizó con la interpretación por parte de la banda del Nazareno de Rota del Himno Nacional con el posterior aplauso del público al pregonero y el agradecimiento correspondiente del pregonero a su público por la presencia de ellos y el calor recibido, ya que se pudo escuchar varios “ole ahí” “vamos allá Vegazo” para calmar un poco los nervios del pregonero que en repetidas veces se llevaba la copa con agua a la boca.

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