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Manuel Pina Enríquez.-  Este año que continuamos de 2016, celebramos la 25 salida de Nuestra Señora de la O por las calles de Jerez desde su templo de Capuchinos.
Donde muchos niños y jóvenes soñaban con el milagro de ver a la Señora bajo palio, repartiendo su oración de amor y esperanza por la carrera oficial.
Aún olía a mantecados y pestiños, el retumbar de zambombas y panderetas que nos traía Diciembre; y con él la festividad de la Expectación…es ahí cuando por fin la Junta de Gobierno toma la decisión y responsabilidad de regalar y pasear hermosura por las calles jerezanas a la madre de Dios.
Fue el 16 de abril de 1992.
Cuantas horas de trabajo, entrega y sacrificios desinteresados por medio de donativos, de hermandades de Sanlúcar y Jerez que nos prestaron sus enseres, cuantos hermanos y amigos realizando trabajos de carpintería, montaje del paso, orfebrería, costura realizada siempre por las mujeres para que la Señora y su palio luciera bien bonito para su primera salida. Cuanto tiempo quitándonoslo de nuestras propias familias para hacer posible el sueño de unos cuantos jóvenes que apostaron por él. Mil gracias a todos los que hicieron posible esa locura milagrosa. Mi más sincero agradecimiento a la comunidad Capuchina que con tanta paciencia y amor aguantaron y apoyaron a esos jóvenes locos.
Martes Santo. Todo comenzó con un Adagio al Santísimo Cristo cantado por el maravilloso barítono y gran amigo Manolo Chaceta que hizo temblar Capuchinos en su silencio de oración…luego dos saetas a la Virgen de las bien “cantas” por las gargantas de Pili y Nena.
Ya nos anunciaban que estaba ahí, que la puerta del templo se abría mientras sonaban las aplomadas campanas, todo estaba listo, cuantos miedos e ilusiones empezaron a crecer en mi interior y que hoy día aun sigue cada año.
Algunos de los que hicieron posible este sueño ya no están con nosotros pero gozan de un palco de honor a la derecha de Dios padre. Mucho recuerdos de trabajo, convivencia y gran amistad, afloran cada Martes Santo cuando miro hacia la puerta y me dispongo a realizar la estación de penitencia y busco desesperadamente a “Pipo” que mira y remira a cada nazareno para que vayan impolutos…o escucho en la lejanía el golpe de martillo que anuncia que el paso Cristo se va a levantar y Manolo Mateos con voz temblorosa pero a la vez seca dice “a esta es”….cuantos recuerdos en tan pocos minutos y que privilegiados fuimos por conoceros y tantos y tantos hermanos que gozáis de la vida eterna como ellos….
No me puedo olvidar de esos jóvenes que se ofrecieron para ser costaleros de la O, unos demasiado jóvenes que no pudieron igualar ese año, pero lo intentaban año tras año y como quien espera el agua de mayo, les llego el momento.
La mayoría no sabía lo que era meterse debajo de un paso, menos de un palio y mucho menos de las características de el de Nuestra Señora de la O, ni tan siquiera sabían hacerse una molía, pero con ilusión, trabajo, constancia y esfuerzo fue posible pasear y ofrecer con dignidad a María Santísima a la ciudad.
Siempre os estaré eternamente agradecido porque este fue el inicio de algo tan precioso y envidiable y que aún conservamos. Llegaron nuevas cuadrillas, nuevos capataces, nuevos aires…para tener lo que hoy disfrutamos en las calles, con esa gran familia que sois y que con tanta elegancia, respeto, oficio y trabajo paseáis a la Reina y Señora de la O.
Este año marcareis un después en la historia pues son 25 años ya, toda una gloria para muy pocos privilegiados.
Sigamos soñando y cumplamos un reto…celebrar el cincuentenario de su bendición en el colegio de la Compañía de María…soñar es gratis pero sería fabuloso.

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