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Juan Pedro Rosa Camacho.- Después de una Semana Santa, en la cual casi hemos tenido pleno, vienen las famosas tertulias en las cuales se hace un balance general de como ha sido. Todo son parabienes, palabras grandilocuentes y palmaditas en la espalda. Que si el encanto de este rincón,el cortejo,la banda… Nadie utiliza estos foros para denunciar cosas que hemos visto -no vaya a ser que se moleste alguien- y se nos tache de algo dejándonos por completo en evidencia. Eso si, en “petit comité” y con una copa y entre amigos soltamos nuestra lengua viperina.
Todos los años en el pleno de hermanos mayores, convocados por nuestra UU.HH., se dan las pautas a seguir durante la estación de penitencia, es decir: horarios, itinerarios planes de agua y ciertas normas a seguir cuando dos cofradías se cruzan, es decir: las que salen por Rafael Rivero en busca del Palquillo y las que están dentro de la Carrera Oficial. Según tengo entendido -corrijanme si me equivoco- la cofradía que esta saliendo de la citada plaza, debe hacer que su acompañamiento musical permanezca en silencio, por respeto a la que esta recorriendo el itinerario oficial. Pues bien, todo esto es papel mojado -ya que por lo visto- algunas cofradías tienen “patente de corso”. Solo quiero reseñar dos hecho vistos desde la perspectiva de este quien les escribe, situada en un palco de la Alameda Cristina.
El primero de ellos el Lunes Santo, cuando la Hermandad de La Paz de Fátima situaba a su paso de misterio a la altura del Azulejo de la Virgen del Rocío y la Hermandad de la Sagrada Cena transitaba por Rafael Rivero.¿Piensan que hubo silencio por parte de la banda que acompañaba al Señor?. Pues no y no hubo nadie, llámese delegado de día, que advirtiese de ello.
Pero para mi el mas escandaloso fue el cruce de la Hermandad de La Exaltación con la Hermandad de La Expiración. Contemplé como la presidencia del paso de palio de María Santísima de la Concepción Coronada miraba atónita el discurrir del paso de palio de la Virgen del Valle Coronada después de una petalada -magnifica- a los sones de su banda, importándoles bien poco quien iba por la Carrera Oficial. Presencie como paraban el paso de la Concepción y hablaban la presidencia y el capataz, señalando hacia el acontecimiento que ocurría. Cuando ya se alejo el palio del Valle, comenzó de nuevo a discurrir el palio de La Exaltación.
Tanto esto como lo visto el Martes Santo -con la cofradía del Amor, pasando por delante de San Juan de Letran, mientras La Clemencia lo hacia por Cristina, (en esto no se mete el CECOP pero en hacerle dar un rodeo de campeonato al Perdón, abduciendo problemas de seguridad)- hace que me haga varias preguntas las cuales no se si alguien algún día podrá responderme.
¿Para que sirven las normas y las reuniones antes de Semana Santa?. ¿Para que están los delegados de día?.
Luego vendrá el pleno de Hermanos Mayores -todos en asamblea- y veremos a ver si alguno alza la voz y entona el “mea culpa”. Lo dudo mucho y solo servirá para decir la culpa es tuya por salir el mismo día que yo.
En fin, cada uno que saque sus conclusiones, pero que deje de mirarse el ombligo y hagamos entre todos una Semana Santa por y para todos.

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