Adrián Zurera de la Peña.- Estamos atónitos ante la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos. Frente a este atroz momento de nuestra Historia, la cual no quedará para nada indiferente, se han publicado un sinfín de artículos haciendo referencia a este trascendental acontecimiento comparándolo con políticas de Pablo Iglesias, el moralismo entre ambos o la demagogia aplicada para ganar la presidencia a la Casa Blanca frente a la demócrata Hillary Clinton, comparando ambas maneras de utilizar y concebir la campaña política para lograr esa victoria.

Pero, ¿os habéis parado a pensar la semejanza entre el fenómeno Trump y nuestras hermandades? ¿No, verdad? Trump es un multimillonario, un magnate americano, al que solo le es de vital importancia sus ganancias, ya sea utilizando un lenguaje más o menos apropiado para ello -juzguen ustedes mismos-. En nuestra Sociedad Cofrade, en nuestro Mundo, también existen muchos Donald Trump. ¡Qué si los hay…! Perdonen mi irrespetuosidad, pero es así. ¿Ya no cuántos hermanos mayores, sino cuántas juntas y miembros de juntas de gobierno pueden ser apellidados Trump? ¿Cuántos?

No entiendo de trucos ni falacias en un ambiente cristiano. No comprendo la poca capacidad de promesa o compromiso por un bien común, el de nuestra corporación basándose en las letras escritas en ese libro llamado Biblia, las Santas Escrituras, parece a veces olvidarse que todo erradica de ahí y no de esas letras pequeñas que “firmamos” cuando votamos a esa candidatura narcisista que hablan por Dios escondiéndose en algo más parecido a Lucifer.

Pues eso, Donald Trump habita también en nuestras cofradías, no está tan lejos.

Y nosotros sin darnos cuenta…

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