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Tras la profundidad e “interiorismo” de la música procesional de los primeros años de la Dictadura, conforme se traspasó el ecuador de la misma, los compositores militares explotaron al máximo su vertiente “cofrade” hasta convertir en popular la marcha procesional.

 

El destape fue un fenómeno fundamentalmente cinematográfico que tras la censura franquista, mostró escenas que hasta esos años eran impensables en el cine español…. Y en la música procesional podemos hablar de un destape casi en paralelo en el tiempo al que hemos comentado. Hablamos de una parte de la década de los 60 y sobretodo los 70, aunque en honor a la verdad, fue la marcha “Virgen de las Aguas” de Santiago Ramos en la década de los 50 la que marca el punto de salida de este periodo que muchos consideran la edad de oro de las marchas procesionales.

Este destape viene caracterizado por la popularización de las marchas y por el fenómeno de los hermanos costaleros. Se dejaron por tanto atrás composiciones creadas para una reflexión íntima y profunda de los misterios de la Pasión, para dar paso a una nueva tendencia basada en la estructura de “La Estrella Sublime”, de composiciones más amables al oído, y principalmente al no formado.

Las marchas se industrializaron gracias a las grabaciones que llegaban a programas de radio o directamente a las casas de los aficionados que eran repetidas hasta la saciedad. Al igual que en cualquier procesión, donde los repertorios no salían mucho de las marchas de moda. Como decimos, el estilo “farfaniano” resurgió, de hecho, estas composiciones generalmente seguían el patrón dejado por el maestro de San Bernardo: Cornetas, un potente fuerte de bajos y un trío “conmovedor”…. éxito asegurado. Pedro Morales con “Virgen de la Paz” o “Virgen de Montserrat”, Abel Moreno con “Macarena”, “Madre de los Gitanos Coronada”,… fueron los principales artífices de esta “explosión” musical cofrade.

Por eso sería correcto decir que hasta hace unos pocos años, hemos vivido de la renta de esta época setentera/ochentera, donde el efectismo costalero condujo hasta un camino que siempre nos llevaba al mismo sitio. Las marchas no “bebían” de los acordes de “La Quinta Angustia” o de “Amarguras”, sino que asemejaban sus  formas a “Esperanza Macarena” o “Encarnación Coronada”.

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Y verdaderamente por eso fue un destape, no por el escándalo de enseñar más de la cuenta… sino por enseñar melodías poco comunes para esos años.

Como verán, hasta ahora, en este recorrido por la historia de la música procesional, hemos dedicado pocas palabras a las composiciones hechas para los “pasos de Cristo”, el motivo es el siguiente….

Las marchas para bandas de Cornetas y Tambores tal y como las concibió el maestro Alberto Escámez allá por los años 20, no sufrieron grandes modificaciones o evoluciones hasta la década de los 90. El sonido estridente y de lamento de las notas musicales que salían de los instrumentos, seguía guardando un sabor añejo indiscutible. Este sonido puro acompañaba el caminar de los Cristos por las calles de nuestras ciudades, y como decimos, no fue hasta las inmediaciones del nuevo milenio cuando nuevos instrumentos, autores e inquietudes llevaron al género a dar un paso al frente, siendo formaciones como las sevillas Cigarreras o Tres Caídas de Triana las abanderadas de todo este movimiento.

 

Y en paralelo a las bandas de cornetas y tambores podemos hablar de las Agrupaciones Musicales. Es el género más reciente, el menor de los “hermanos” y quizás por ello el más inquieto y constante.

Aparecieron a finales de los 70 debido a la evolución o para entendernos, de la “deformación” de la banda de cornetas. Nuevos instrumentos incorporados a la plantilla, trajeron nuevos colores, mucho más dulces y románticos que los existentes hasta el momento para imágenes de Cristo…. y eso fue un boom…. Se hicieron muy populares por sus pegadizas melodías, fácilmente reconocibles, que conectaron con el público. La trompeta, la tuba, la lira,…. fueron aire fresco para una Semana Santa que seguía sonando “dura”. Y en este sentido, la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal fue la “Madre y Maestra” de este género que desde entonces peleó codo con codo con las bandas de cornetas y tambores.

 

 

Costaleros de Oviedo_Agrupación Musical Santa María Magdalena_Manuel Rodriguez Ruiz

 

Como vemos, desde los años 60 hasta final de siglo, las marchas procesionales evolucionaron de una manera que no lo habían hecho hasta entonces, desde la aparición de las Agrupaciones Musicales, al giro melódico de las bandas de cornetas y tambores, o el comentado concepto de “marchas de moda”. Unos años más tarde, la música en nuestras Cofradías también se vió afectada por el famoso “Efecto 2000”. La llegada de las nuevas tecnologías, de internet y de la información global son parte importante de esta historia…. Lo hablaremos….

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