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Alejandro Pérez García.- La llegada de un nuevo siglo suele traer consigo una serie de cambios sociales y culturales que abarcan todos los campos de la vida, y por supuesto, en el tema que nos ocupa, el de la música en nuestra Semana Santa , la entrada del siglo XX también provocó una evolución lógica que sentó las bases de lo que hoy en día escuchamos en nuestras calles.

El curioso dato de que fue D. Germán Álvarez Beigbeder el primer autor que incorporó las cornetas a una marcha procesional para banda de música en 1906 nos hace ver que la música, como todo arte, es un ente vivo que busca una evolución constante y nuevos paisajes por donde moverse.

Por ello podemos deducir que esa composición con cornetas no dejó indiferente al público en su puesta en escena en la calle, y es interesante comprobar que tras esta composición no se siguieron creando durante los años sucesivos marchas con el acompañamiento de cornetas (que sin duda daba un aire más “alegre”) como podría esperarse de unas formaciones militares que contaban con esta escuadra de cornetas. Así que podemos llegar a pensar o bien que no convenció a los Cofrades la estética de una marcha para banda de música con cornetas o simplemente no se consideró una evolución lógica y los autores (incluso el mismo Beigbeder) optaron por no continuar por ese camino , algo que para nuestro pensamiento actual es inimaginable…. Aunque en los últimos años, algunos investigadores hablan de marchas con cornetas por aquella época, pero como decimos, en caso de existir no serían las predominantes ni mucho menos.

Lo cierto es que tendríamos que esperar dos décadas para ver la eclosión de la marcha procesional con las formas en las que mayoritariamente ha llegado a hoy en día.

Pero quien verdaderamente revolucionó la manera de entender la música procesional fue el compositor sevillano Manuel López Farfán. El conocido autor de “La Estrella Sublime” o “Pasan los Campanilleros” comenzó a escribir en la década de los años 20 una serie de marchas con acompañamiento de cornetas que se hicieron tan populares y tan de la calle, que a López Farfán se le conoce también como “el compositor del pueblo”. Conectó de una manera hasta entonces inaudita con los “espectadores” de la procesión, más acostumbrados a composiciones solemnes que a “hits” que quedaran en la memoria de la gente.

Todos estos elementos y la sorprendente diferencia de años con la marcha de Beigbeder, hizo durante mucho tiempo pensar que la primera composición de banda de música con cornetas para la Semana Santa fue de López Farfán.

Este giro hacia lo popular (no sin detractores como se podía esperar) cuajó en la Semana Santa andaluza, pero de nuevo, eventos ajenos a las Cofradías como fueron la Guerra Civil y posterior dictadura, hicieron que no terminara de explotar esta tendencia de marcha triunfal, volviendo desde esos años de guerra y la década de los 40 a obras más solemnes y espirituales con compositores como Manuel Borrego, Pedro Braña, Peralto,… que reflejaban fielmente el estado del país y su gente, como podemos comprobar por ejemplo en su marcha “El Sexto Dolor” de 1938.

En la década de los 40, coincide también el fallecimiento de varios maestros del género como Manuel Font Fernández, Emilio Cebrián o el mismo López Farfán.

Como decimos, en esos años de dictadura, la marcha procesional se vuelve espiritual y reflexiva, cargada de sentido religioso y a su vez de una espléndida técnica auspiciada por compositores que más allá de su vertiente “semanasantera” formaban parte de las élites musicales del país.

A partir de los años 50, la marcha procesional va recuperando su carácter triunfal a la vez que la sociedad empieza a ver con más claridad el futuro. Lo veremos….

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