Javier Sánchez.- Hace 168 días, empecé lo que espero sea de vuestro agrado. Vuelvo a repetir que no tengo ni la más mínima intención de agredir verbalmente a nadie, y si en mis comentarios, alguien se ve reflejado, es pura coincidencia ( quién se pica, ajos come ). Perdonen por mi ausencia en todos estos días, pero de nuevo he estado en el destierro. Seguramente la mayoría lo hayan agradecido, debido a que no es apetecible escuchar críticas, o que le den portazos en la cara, aunque de verdad , os aseguro que el que escribe, le encantaría que todo fuera al menos para El, de color morado…….,está claro que como se suele decir, el libro de los gustos está en blanco, pero en esto de cofradías, el libro está más que escrito, y no precisamente por mí, sino por siglos de historia. Hoy quiero hacer mención al tema musical, y a todos esos que sin tener ni idea de música, sin saber distinguir entre dos notas musicales, van dando lecciones de marchas y de bandas por donde quiera que van, y verdaderamente están perjudicando en todas las esferas y bajo mi punto de vista, a las cofradías. Entiendo que una persona que va de fiscal de banda de una paso, no debe saber más que el propio Mozart, o que Farfán, porque el prioste o mayordomo no debe saber más que un bordador, ni tan siquiera igual, o saber de flores como un florista. Eso lo tenemos o lo tengo claro, pero otra cosa es desvariar de tal manera, que escuchemos marchas que no corresponden a una imagen, a una advocación, a una hermandad y su estilo, a su historia e idiosincrasia. Puedo entender y respetar los gustos de cada uno, pero no es normal llevar los gustos personales e imponerlos en su hermandad, aunque indudablemente la persona en cuestión no tenga culpa, ya que al fin y al cabo, la responsabilidad última de cada cosa recae sobre la junta de gobierno de cada hermandad.

Lo que está claro es que estamos escuchando marchas que podrán ser una maravilla para deleitarse en el sofá de una casa, un sábado por la tarde del mes de octubre, tomando un tocino de cielo con una copa de brandy de Jerez, pero no son para nada aconsejables llevarlas en el repertorio de determinadas hermandades. Volvemos a lo mismo, el libro de los gustos está en blanco, pero ni a una hermandad “ de barrio” le cabe un repertorio musical de hermandad sería de centro, ni al revés. A cada cosa lo suyo, porque igual que no llevamos un traje para jugar al pádel, ni un chándal para una función principal de instituto, en esto, me da a mí que pasa lo mismo. A veces estamos confundiendo en esto de las cofradías, lo serio, lo clásico con lo funesto. No me gusta poner ejemplos, pero ni a una de Domingo de Ramos, le caben más de dos marchas fúnebres, ni a una de Jueves Santo le caben cuatro Campanilleros. Si comparamos el tema musical, con el tema de estilos de palios, por ejemplo. es como si ponemos a la Virgen de una Borriquita, de cualquier pueblo de España, con un palio de cajón, y a una Virgen del Santo Entierro con un palio bordado en malla y con gladiolos de color rosa.¿ Lo ven? Yo desde luego que no, pero volvemos a ese libro sin color. Cada cual que pinte su libro como quiera, pero por favor, el libro de cada estilo de hermandad, de cada estilo de advocación, de cada estilo de día de la semana santa, de cada historia, no lo maquillen, ni con marchas fúnebres, ni con marchas extravagantes. Cada cosa tiene su punto, su estilo y su momento. No es bueno abusar, en el punto medio está la virtud, o mejor dicho, en esto de cofradías, ya está “casi todo inventado”. Dejen los gustos musicales propios para esas aburridas tardes de sábado y domingo en casa, y conserven esos repertorios clásicos de verdad para cada hermandad como se ha hecho a lo largo de los años. En fin, ya saben, si alguien se ve reflejado, que sepa que es producto de su imaginación, nada de lo que yo tenga intención……

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