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José Ángel Ferrer García.- Alfombras de color negro adornadas con rayas blancas continuas y discontinuadas son las que por costaleros del señor del Soberano Poder pisan cuando van a realizar su estación de penitencia hacia el lejano centro. Numerosos niños y niñas portan su hábito nazareno que de la mano de los más mayores y de las paveras van quitándose metros de ese tapiz oscuro que en los años calurosos rezumaba el calor y que los lejos se atisbaba un charco de agua y era al final los reflejos de22l sol en la superficie lisa.
Una vez que llegan a la calle Zaragoza – ya de vuelta – esos nazarenos se dan cuenta que los adoquines de la plaza aladro van llegando su fin y vuelven a las largas y amplias avenidas. Pasa a paso, metro a metro, avenida tras avenida, rotonda tras rotonda llegarán bien entrada en su templo la madrugada del Jueves Santo de esos valientes nazarenos que muy de mañana se marchaban de sus casas.

¿Estos nazarenos son escogidos y le hacen pruebas de esfuerzo y dureza para ser hermanos del Soberano? Pues claro que no, cuando estos chicos educados en la fe cristiana y deciden hacerse hermanos de esta corporación, saben a lo que realmente se enfrentan cada Miércoles Santo, saben que portar esa túnica es portar una responsabilidad muy grande y sobretodo se convierte en un reto personal de desconexión y de unión con Dios alentados por su santísima madre que en la Granja se queda.

¿Por qué aumentan sus cortejos? Su principal razón es porque cuidan del nazareno y del patrimonio humano que ponen a la calle, sin patrones eternos, agilizando el paso de la cofradía en muchos sitios etc… La segunda y no menos importante es la formación que desde la parroquia imparten a todos estos hermanos y hermanas. Camino de Santiago, Taize, catequesis, grupos de confirmación… Todo esto es necesario para su educación cristiana, pero además, son nazarenos que como dije anteriormente saben a lo que se exponen cuando firman su solicitud de hermano.

En otras hermandades, se preocupan más en la limpieza de los enseres, en el patrimonio material que ponen a la calle, en poner tantos más candeleros en la Candelaria de los pasos de palios, en las plumas de los romanos… Todo eso es necesario por supuesto, pero muchas hermandades se preocupan bastante poco de la formación de los hermanos, ¿de qué sirve que un nazareno de fila salga a la calle portando un cirio sin saber rezar el padre nuestro o simplemente se preocupe más en buscar más a su novio o novia para hacerse un selfie?

En una simple frase ¿De qué sirve llenar cortejos de personas que no saben a lo que realmente se exponente?

Nos preocupamos más en la veracidad de los datos del informe de Daniel Carretero que en formar debidamente a nuestros hermanos y hermanas o de encargar más túnicas para que en la prensa rosa cofrade pongan el ranking de los cortejos más poblados o hermandades que aumentan en cortejos.

¿Debemos de mejorar este aspecto en nuestras hermandades?

Lo dije la pasada semana, es importante darle la importancia a la túnica nazarena, pero esta semana me gustaría que muchas hermandades aprendieran de las cosas buenas que tienen otras hermandades. En este caso de la formación cristiana dentro de las casas de hermandad.

Tomen nota.

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