Mayo se fue tan pronto como vino.

Fue un bello romance con María Santísima el que se  pudo vivir en sus 31 días de duración.

Cada día, desde su primer día le dan sentido a este bonito mes que desde que tuviese uso de razón vivo de manera muy intensa.

A mediados de mes, la Reina de las Marismas un año más salió a esa aldea onubense que lleva su mismo nombre, inundando de fe, consuelo, perdón, alegrías a todo el que por unos instantes pudieron mirarla en la proximidad a la marisma, en el acebuchal, en la Casa Hermandad de Sanlúcar o en la de Huelva, cuando una pareja de jóvenes le piden que se la acerquen y una de ellas entre temblores de manos y lágrimas en sus ojos le cantan a la dueña por siempre de sus corazones, o cuando llega a a la Casa Hermandad de Jerez, que rápido se pasa el tiempo cuando se te reza una salve madre.

Mayo también es desde el siglo XV por el papa Pio V el mes en que celebramos la advocación de María, auxiliadora de los cristianos. Una advocación siempre ligada al carisma salesiano que desde muy pequeño entre profesores y hermanas de la comunidad pudieron inculcarme con muchísimo cariño. Y este año no iba a ser menos, 21 desde que pise aquella bendita casa y 15 años de aquella primera salida que de manera muy humilde pero con muchísima ilusión se pudo sacar a una pequeña virgen situada en la administración del colegio. 16 mayos, el primero de comunión y desde hace 8 años siendo los pies de todos aquellos niños y niñas te rezan cada mañana en sus clases, en cualquier parte de España, en cualquier parte del mundo, porque un amigo y animador salesiano me lo dijo, “no es auxiliadora de los cristianos, María es perfección y auxilia a todo el mundo”

Pero mayo también adornó ese mal sabor de boca que se nos quedó aquel triste Martes Santo. María Santísima de la O volvió como ya lo hiciera hace 43 años al sitio donde la talla de un joven Álvarez Duarte fue bendecida en la capilla del Colegio de la Compañía de María. Desde el 2011 no pierdo la ocasión ni la fortuna de llevar la imagen de nuestra madre a un colegio que años tras años ves que el amor que le profesa ha calado muy hondo en cada uno de ellos. El mejor ejemplo es que nuestro querido amigo Juan se enamoró aun mas si cabe de María. Si Ella y el cuadrante lo permite la portará sobre su cerviz el Martes Santo.

Pero no me gustaría pasar por alto las lágrimas que pude contemplar de más de algún niño o niña cuando se daban cuenta que no la volverían a tener en su colegio hasta el quinto mes del próximo año.

Los cantos del profesor Carlos, las niñas del coro, los chavales cuchicheando entre ellos de lo que pesaba la parihuela y más detalles hacen que este junto a los momentos anteriormente mencionados fuesen para mi muy especiales.

¿Cuál ha sido tu momento más cerca de María en este mes dedicado a Ella?

Mayo, porque ELLA, lo ha hecho todo.

 

Foto de Lucas Álvarez

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