Denuncia pública: El bordado jerezano, víctima de la piratería industrial en Pakistán
La artesanía sacra de nuestra tierra vuelve a estar en el punto de mira de la copia indiscriminada. En esta ocasión, el reconocido bordador Pedro Palenciano ha alzado la voz a través de sus redes sociales para denunciar el uso ilegítimo de sus diseños y trabajos por parte de empresas textiles de Pakistán.La obra afectada en este último caso es el ambicioso proyecto de bordados para la Hermandad de la Clemencia de Jerez. Según detalla el propio artista, diversas plataformas comerciales extranjeras están utilizando fotografías de sus piezas —concretamente de las caídas del paso de palio de la cofradía de San Benito— para publicitarse y ofrecer «pedidos personalizados» a bajo coste.
Un problema recurrente para el gremio
No es la primera vez que el arte efímero y sacro de Andalucía sufre este tipo de apropiación indebida. El modus operandi suele ser siempre el mismo: empresas asiáticas captan imágenes de alta calidad de estrenos en nuestra Semana Santa y las exponen en sus catálogos digitales como si fueran producción propia, desvirtuando la calidad del oro fino y la exclusividad del diseño original.

El daño al patrimonio
Más allá del evidente perjuicio económico y moral para el taller del bordador, este tipo de prácticas suponen un ataque a la identidad de las hermandades. El palio de la Virgen de la Salud y Esperanza, una joya en proceso de ejecución, representa años de esfuerzo de una cofradía y la maestría de un diseño único que ahora se ve replicado en versiones industriales de dudosa calidad.Desde el sector de la artesanía se reclama una mayor contundencia y mecanismos de protección de la propiedad intelectual para evitar que el sello «Jerez» y el «Hecho en Andalucía» sean explotados impunemente a miles de kilómetros.






