El Sábado Santo no es una jornada de tránsito; es el día en que la ciudad se recoge en el misterio de la muerte para aguardar la luz de la mañana. Desde la austeridad de Santiago hasta la solera de la Real Capilla del Calvario, la jornada bascula entre el silencio que impone el duelo y la elegancia de unas cofradías que han devuelto al Sábado su sitio en la historia de nuestra Semana Mayor.
La sutileza de la Sacramental y la Sagrada Mortaja
Pero hablar de Sábado Santo en Jerez es, inevitablemente, hablar del silencio que emana del barrio de Santiago y la sobriedad que baja desde Capuchinos. La Sacramental de Santiago es el misticismo hecho madera, con un Santísimo Cristo de las Almas que impone su ley de recogimiento en un caminar que busca la Catedral con la pausa necesaria de quien sabe que el tiempo se ha detenido. Su transitar por el entorno de la Plaza San Juano su paso por el entorno de San Marcos nos deja momentos de una belleza íntima y desnuda.
A pocos metros, la Sagrada Mortaja aporta la elegancia de un cortejo impecable. Ver avanzar al misterio que evoca la bajada de la Cruz es contemplar una de las estampas más bellas y cuidadas de la jornada. Su discurrir por la calle Sevilla o el entorno de Santo Domingo es de una elegancia plástica incontestable, marcando el compás de una tarde que se viste de luto con el máximo rigor.
La Piedad: punto y aparte
El Sábado también tiene el sabor de los barrios que se encuentran con el centro. Santa Marta, desde San Mateo, aporta la fuerza de su misterio del Traslado al Sepulcro. Es una cofradía que ha sabido encontrar su sitio, ofreciendo estampas de gran fuerza visual al pasar por la Plaza de Belén o buscando la estrechez de la Carpintería. La presencia de Madre de Dios del Patrocinio bajo su palio es el contrapunto de esperanza necesario en una tarde marcada por la tragedia del entierro de Cristo.
Y finalmente, el broche de oro lo pone la Piedad. La cofradía del Calvario es el sello de identidad de un Sábado Santo con solera. Su imponente conjunto de misterio, con el Duelo tras la urna del Santo Entierro, es una joya iconográfica que arrastra tras de sí a todo Jerez. Su regreso triunfal por la calle Tornería o su entrada en la Real Capilla ya en la medianoche son momentos donde la emoción se palpa en el ambiente. El paso de la Piedad no solo cierra una jornada; clausura la Pasión de una ciudad que, tras ella, solo espera el anuncio de la Resurrección.
