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La Reina de los Ángeles -titular de la Hermandad de la Sagrada Mortaja- preside desde el pasado viernes junto al Cristo de la Defensión, el presbiterio del Convento de Franciscanos Menores.

Foto: José Antonio Román Holgado
Foto: José Antonio Román Holgado

Esta novedad viene a refrendar la celebración que desde la propia orden se prepara con motivo del ochocientos aniversario de la visión de San Francisco, donde se obtuvo “el perdón de Asis”, naciendo de esta manera la “Porciúncula” aprobada por el Papa Honorio III allá por el año 1216. Por este motivo y tras solicitud realizada a Bertemati, podremos contemplar a la Reina de los Ángeles en la calle el próximo mes de Septiembre, destacando dentro de un amplio programa al que se le ha querido dar realce por parte de los Capuchinos en nuestra ciudad y que será complementado con el tradicional besamanos a la talla atriubuída a Juan de Astorga  en su festividad del 2 de Agosto, además de una Función Solemne en su honor con la posible presencia de Monseñor Mazuelos, Obispo de Asidonia-Jerez.

¿Qué es la Porciúncula? 

En julio de 1216, Francisco pidió en Perusa a Honorio III que todo el que, contrito y confesado, entrara en la iglesita de la Porciúncula, ganara gratuitamente una indulgencia plenaria, como la ganaban quienes se enrolaban en las Cruzadas, y otros que sostenían con sus ofrendas las iniciativas de la Iglesia. De ahí el nombre de Indulgencia de la Porciúncula, Perdón Asís, Indulgencia o Perdón de las rosas (por el prodigio que medió en su confirmación según alguna tradición tardía) u otros parecidos.

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Más allá de las controversias históricas acerca de los orígenes y circunstancias de la concesión de la Indulgencia, lo cierto es que la Iglesia ha seguido, hasta nuestros días, otorgando y ampliando esa gracia extraordinaria. En la actualidad, esta Indulgencia puede lucrarse no sólo en Santa María de los Ángeles o la Porciúncula, sino en todas las iglesias franciscanas, y también en las iglesias catedral y parroquial, cada 2 de agosto, día de la Dedicación de la iglesita, una sola vez, con las siguientes condiciones: 1) visitar una de las iglesias mencionadas, rezando la oración del Señor y el Símbolo de la fe (Padrenuestro y Credo); 2) confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Papa, por ejemplo, un Padrenuestro con Avemaría y Gloria; estas condiciones pueden cumplirse unos días antes o después, pero conviene que la comunión y la oración por el Papa se realicen en el día en que se gana la Indulgencia.

Fuente: www.franciscanos.org/

 

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