Este año, en El Pertiguero, hemos decidido dar una vuelta de tuerca a nuestras recomendaciones. Queremos que dejes a un lado los puntos más clásicos y multitudinarios para descubrir otros rincones que, quizás menos concurridos, conservan un «saborazo» especial y te permitirán disfrutar plenamente del discurrir de cada hermandad.
Hdad. de la Estrella
A la ida, el trayecto comprendido entre la Puerta de Sevilla, la Alameda de Cristina y el Mamelón ofrece una zona cómoda, amplia y luminosa para disfrutar del bullicio de las palmas. Si buscas algo más recogido, espera a su regreso en la Plaza de San Marcos, donde se viven momentos de gran intimidad antes de la recogida.
Hdad. de la Coronación
Aunque el barrio de la Albarizuela es un imán de devotos, te sugerimos buscarla en las calles Compañía de María y Zaragoza antes de entrar en la Carrera Oficial. Para el regreso, las plazas de Monti, Arenal y Esteve ofrecen una perspectiva distinta y despejada para admirar la impronta de su misterio.
Hdad. de Pasión
El discurrir de esta cofradía por las grandes avenidas, tanto a la ida como a la vuelta, es un espectáculo idóneo para apreciar el andar largo y racheado de su paso de misterio. Ya en el centro, no te pierdas su llegada por la calle Clavel al ir, o su tránsito por Aladro y Zaragoza durante el itinerario de regreso.
Hdad. del Transporte
El señorío de la Merced se disfruta mejor en espacios abiertos. La Plaza de Santiago, la calle Ancha y la Porvera —tanto a la ida como a la vuelta— harán las delicias de quienes deseen contemplar la elegancia de la corporación sin las estrecheces ni agobios de otros puntos del casco histórico.
Hdad. del Perdón
Cabe recordar que este año la cofradía de la Ermita de Guía pasa a ser la penúltima de la jornada en Carrera Oficial. Te recomendamos buscarla en la subida de José Luis Díez o en su transitar por la Plaza Plateros antes de llegar a Tornería. Para el regreso, la estampa inolvidable la regala la Calzada del Arroyo, cruzando bajo el arco en una de las imágenes más icónicas del domingo.
Hdad. de las Angustias
Podríamos decir que las Angustias es el «oloroso» del Domingo de Ramos: un tesoro que hay que paladear lentamente. A la ida, las calles Medina y Honda son puntos muy recomendables por su sabor añejo. Al regreso, el paso por la Alameda Vieja y la Plaza de San Agustín ofrece un ambiente sobrecogedor que no dejará a nadie indiferente.
