El pasado viernes, la Hermandad de la Sagrada Resurrección vivió un hito trascendental en su historia con la bendición de la Virgen de la Luz, una imagen que llega para enriquecer el patrimonio devocional de la cofradía y completar el mensaje de gozo y esperanza del Domingo de Resurrección.

Detrás de la nueva talla mariana se encuentran las manos y la gubia de Rubén Fernández Parra. El imaginero hispalense guarda ya un vínculo insustituible con la corporación: si la pasada Cuaresma asumía la responsabilidad de aplicar la policromía al Señor Resucitado —obra póstuma del genial Luis Ortega Bru—, hoy firma con sello propio la nueva devoción de la hermandad.
Hablamos con el autor sobre el proceso de creación de la imagen, el diálogo estético con el Señor y las emociones vividas tras un estreno que ya forma parte de la memoria de la ciudad.
Alejandro Fernández.- Rubén, en primer lugar, enhorabuena. ¿Cómo te sientes al ver ya expuesta a la Virgen de la Luz y sentir la acogida de los hermanos de la Hermandad de la Sagrada Resurrección?

Rubén Fernández.-Muy contento y agradecido con la hermandad de la Resurrección por haber confiado en mi trabajo y hacerme ver cómo reciben con tanta ilusión y emoción a la imagen de la Virgen de la Luz que he realizado para ellos.
A.F.- Para ti como imaginero, ¿qué ha significado la responsabilidad de labrar la nueva imagen titular mariana de una hermandad como esta?
R.F.- Sin duda, es una gran responsabilidad realizar una imagen que va a estar expuesta al culto. En este caso además se suma la responsabilidad de ser parte importante del gran proyecto que tiene entre manos esta hermandad ya que me han encomendado la realización de sus imágenes titulares y secundarias.

A.F.- Centrándonos en la talla de la Virgen de la Luz, ¿cuáles han sido las premisas o la inspiración estética a la hora de concebir sus facciones, la expresión y la mirada?
R.F.- La premisa que he tenido para pensarla ha sido que fuera una Virgen de Gloria. Además en un momento tan importante como es el de la Resurrección de Nuestro Señor. Siempre tenía en mente cómo sería ese primer encuentro de Nuestra Madre con su Hijo tras su Resurrección después de tanto dolor al ver cómo fue maltratado y crucificado. En cuanto a la estética formal se podría decir que bebe de las formas de imaginería barroca sevillana.
A.F.- Tratándose de una advocación ligada a la Hermandad de la Resurrección, ¿cómo has buscado transmitir en la madera ese carácter letífico o glorioso de la imagen?
R.F.- Como comenté anteriormente, pensando en ese primer gran encuentro. Pero a este momento quise ligarle también las formas iconográficas de la advocación de la imagen. María Santísima de la Luz. Esta advocación de la Virgen María se representa desde el S. XVIII sosteniendo al Niño Jesús con su mano izquierda mientras que con la derecha sostiene a un alma a punto de caer en el infierno. Esta forma de representar a la Virgen la traduje haciendo que la imagen de la Virgen mirara al fiel ofreciéndole su mano derecha en actitud de entrega mientras se llevaba la mano izquierda su corazón.

A.F.- A nivel técnico (maderas utilizadas, policromía, encarnaduras,)¿qué aspectos destacarías del proceso de ejecución de la imagen?
R.F.- Es una imagen de 1,67 m de altura realizada en madera de cedro policromada al óleo pulimentado.
A.F.- No es tu primer trabajo para la cofradía: la pasada Cuaresma tuviste el encargo de policromar al Señor Resucitado, una obra póstuma del maestro Luis Ortega Bru. ¿Cómo fue la experiencia de intervenir sobre el modelado y la madera de un referente histórico de la imaginería?
R.F.- No sólo fue el policromado. También hubo mucho estudio de talla en la imagen del Señor. La experiencia fue muy enriquecedora a muchos niveles.
A.F.- De qué manera influyó trabajar previamente en la talla del Señor a la hora de abordar y proyectar a la Virgen de la Luz? ¿Has buscado algún tipo de diálogo, lenguaje o sintonía entre ambas imágenes?
R.F.- A nivel conceptual o teológico sí he buscado ese diálogo o sintonía.
A.F.- La Hermandad del Resucitado deposita de nuevo su confianza en tus manos. ¿Cómo ha sido el diálogo con la Junta de Gobierno y la comisión artística durante todo este tiempo?
R.F.- El diálogo con los miembros de la Junta de Gobierno de la hermandad ha sido muy bueno desde que se inició este gran proyecto. Han confiado en mi trabajo desde el principio.

A.F.- Qué pasó te imaginas para la Virgen?
R.F.- Al ser de Gloria aceptaría los dos tipos. Palio y talla dorada. Pero en principio me quedaría con el de palio.
A.F.- Para terminar, si tuvieras que resumir en una sola palabra o idea lo que deja la Virgen de la Luz en tu trayectoria artística y personal, ¿cuál sería?
R.F.- Ilusión.
