Quiero en primer lugar manifestar que estoy totalmente de acuerdo en que había que hacer algo respecto a los atrasos que se vienen produciendo en los últimos años.
Comprendo y valoro la difícil decisión que han tenido que tomar.
Dicho esto, y lo hago sin ningún ánimo de polemizar, humildemente creo que el criterio decretado no me parece justo y ecuánime.
Lo expongo razonadamente: no es lo mismo sostener una cofradía 12 horas en la calle que 4 horas. El que está 12 horas sabe lo que supone de desgaste, de imprevistos, de esfuerzo humano para mantener el cortejo.
Por eso entiendo que sancionar con el mismo rasero 15 minutos de retraso a una Hermandad de 4 horas y a una de 12 horas, en la práctica termina penalizando a la Hermandad de largo recorrido.
Y demás tramos de minutos aprobados.
El dato es objetivo:
Si una Hermandad está 12 horas (720 minutos) en la calle y llega 15 minutos tarde, ese retraso representa un 2,08% de su itinerario total.
Si una Hermandad de 4 horas (240 minutos) llega esos mismos 15 minutos tarde, representa un 6,25%.
Es decir, a una le cuesta tres veces más tiempo y esfuerzo estar en la calle, y sin embargo la penalización es la misma por un porcentaje de desviación tres veces menor.Por ello, con todo el respeto y cariño a la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías así como a mis hermanos cofrades, me atrevo a solicitar que al menos se considere la posibilidad de valorar los retrasos de forma proporcional, por porcentaje respecto al horario total autorizado de cada Hermandad, y no solo por minutos absolutos.
Creo que sería un criterio más justo, más ecuánime y más ajustado a la realidad de cada uno.
Agradezco sinceramente que hayan dedicado un momento a leer esta reflexión y se valore.
Un cordial saludo en Cristo y María Santísima.
